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Supongo que todos creemos conocernos hasta que un suceso cualquiera nos saca del contexto al que estamos acostumbrados y necesitamos actuar sin planificación porque los patrones de conducta que hemos estabilizado a lo largo de años no nos sirven entonces. Lo bueno es que tales situaciones nos permiten aprender más sobre el ser que llevamos dentro. Yo, por ejemplo, durante el pasado fin de semana:

  • Descubrí que soy impaciente e irritable en extremo.
  • Percibí que soy poco práctico si estoy de mal humor.
  • Noté que ingiero mi alimento (como) muy lentamente.
  • Recordé que “de las cosas del querer sólo sé que no sé nada”.

Que vivan los cambios de circunstancias.

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