Skip navigation

Perder algo, sea grande o pequeño, es molesto y angustiante. Sin embargo, la ocasión resulta propicia para evaluar los sentimientos que el suceso inesperado despierta, y es que hay gran ganancia en aprender a perder, en saber renunciar a lo que se tiene. Cuando una relación no funciona, cuando un sueño no se realiza, cuando nuestros más cercanos se van hace mucho bien ese entrenamiento.

Perder un bien material es una nimiedad, porque las cosas van y vienen, porque son sólo objetos casi siempre producidos en masa que se consiguen a cambio de esos papeles de colores que todos llaman dinero. Perder a una persona que se ama, perder una ilusión… eso, de verdad, no tiene remedio. Es entonces cuando haber dibujado bien clara la línea entre lo que eres y lo que tienes marca la diferencia.

[…]

Bueno, toda esta “profunda reflexión” se debe a que perdí mis geniales Uvex Bandido camino a casa… son sólo objetos, son sólo objetos, son sólo objetos…

Anuncios