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Ciudad de La Paz, 18:30 de un lunes. Tráfico acelerándose, trabajadores regresando a casa, cielo gris pero claro y sin amenaza de lluvia. Un par de miradas curiosas interrumpen el normal flujo de la vida en una esquina cualquiera. Es mejor hacerse a un lado, ya no queremos problemas ni perder ese minuto que corriendo hemos ganado.

Llegará el día en que no estaremos todos apurados. Un día nos importará la desventura del otro. Llegará el día en que haremos más que fotografiar y escribir.

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