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Si tú, pequeñito,
supieras la historia,
si vieran tus ojos
las lágrimas tibias
sabrías la leyenda de lucha penosa,
de fuerza y coraje,
dolor y fatiga.

Yo sé que tú sientes,
que escuchas y amas,
que incluso aguardabas
el llegar del día
de ir hacia los tuyos con temblor y gritos.
Una no te espera,
se le fue la vida.

Pero quien te carga,
quien te da su fuerza,
ella te dirá
de sus últimos días,
y te contará con palabras hermosas
como en ti perdura
su ser todavía.

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