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Regresando de un muy agradable viaje a Cochabamba, ahora que sí pude dormir a bordo del bus nocturno (en el tramo de ida no mucho, realmente, pero no me quejo ni un poco porque me encantó mantenerme despierto), me encontré con algo que no veo muy seguido: el trajinar del paceño antes de las 07:00 de un feriado.

Personas de distintas variedades, cada una en su propia actividad y universo. Para algunos, la mañana empezó temprano. Para otros, la noche terminó tarde. Y, todavía, hay algunos que ni se preocupan por la hora.

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