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¡Frustración total! Anoche tuvimos un eclipse total de luna y, gracias a una tormenta eléctrica, no pude verlo. Tenía todo preparado: mi modesta cámara fotográfica instalada en un trípode junto a la ventana y el software planetario para proyectar la ruta del astro. Pero no, no sólo tenía que nublarse… ¡tenía que caerse el cielo! El anterior eclipse no lo vi por estar a la inútil espera de una viajera que llegaba a la ciudad. Ahora deberé aguardar hasta fines del 2010 para ver otro.

Lo que más me frustra, sin embargo, no es haberme perdido un eclipse por enésima vez. Me apena el poco interés que esta clase de fenómenos despierta en la sociedad paceña. El periódico digital que de vez en cuando “hojeo” no tenía una nota sobre el asunto ayer, y parece que tampoco la tiene hoy. Como no veo televisión hace meses (antes era por que no me alcanzaba para comprar un buen televisor, ahora es por pura convicción), no sé si los medios masivos lo habrán mencionado. Supongo que no, porque sólo una de mis amigas me habló del eclipse antes de que yo lo haga.

¿Por qué me interesan tanto cosas que a mis coterráneos “les valen gorro”? (Esa expresión la escuché hace poco y me gustó). Y, ¿por qué me tienen sin cuidado cosas que a quienes me rodean les parecen importantísimas? El Clásico paceño, las Alasitas, la Asamblea Constituyente boliviana… nada de eso es lo mío, tal vez porque paso demasiado tiempo mirando al cielo. ¿Vivo fuera de mi realidad? ¿O es que apenas soy un lunático? Pues sea como sea, es muy linda esta mi vida.

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