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Tengo el más profundo respeto por las mujeres fuertes, inteligentes y decididas que hay en este mundo. Admiro a una mujer que sabe ser bella por dentro y por fuera. Por el contrario, las mujeres aprehensivas, engreídas y sin propósito me causan la misma lástima que los hombres aprehensivos, engreídos y sin propósito. Y es que creo que esa es la verdadera esencia de la igualdad de género, que todos aspiremos a alcanzar el ideal humano con nuestras mentes y nuestros corazones. El cuerpo, su bienestar, su adecuación… acabarán siendo un reflejo de eso, de la salud de nuestro ser interior, de nuestro equilibrio personal. Sólo de ese modo mujeres y hombres podremos ser todo lo que podemos ser.

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