Skip navigation

Quién pudiera hoy dar todos sus afectos
sin tener que escuchar sobre traiciones,
o seguir esos pasitos temblorosos
sin temer que sufran tristes tropezones;
ver que crecen, que se alargan y agilizan
hasta hacerse poderosos y veloces;
ir con ellos una parte del camino
y dejarlos perseguir sus mil pasiones.
Quién pudiera aconsejar a quien le escucha,
a quien vale tanto esfuerzo, tanta lucha;
darle todo lo ganado con sonrisas,
compartir conocimientos y canciones,
y rodearlo con un brazo de cariño
cuando sombras multipliquen sus dolores.
Quién pudiera cuidar de su propio niño
sin tener que lastimarse en relaciones.

 

 

 

Anuncios