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La vida no es más que la antesala de la muerte, la muerte no es más que la conclusión lógica de la vida; excepto, claro, cuando llega antes de lo previsto y te deja perplejo pensando en lo frágil que es el Hombre y en lo absurdos que son sus desesperados esfuerzos por prolongar su casi siempre vacía y/o irrelevante existencia. Y es que, si bien yo he llegado a la mitad de mi expectativa natural de vida, sé que ha habido quienes trajeron más felicidad a este mundo en la centésima parte de ese tiempo. Yo sigo aquí, ellos ya no; todo mal.

La muerte no es justa pero es imparcial, lo cual a su propio modo es una forma de equidad también. Pero, aunque sé que me espera soslayada en cada cruce de calle y viaje a las montañas, en vista de que hoy a todos nos amenaza una muy remota pero real posibilidad de terminar nuestros días en una llamarada de fama fugaz, deseo despedirme, sólo por si acaso.

Diré pues, a mis amigos, que ha sido un honor servir con ustedes. Y digo servir porque para mí la vida es eso, actuar en favor de alguien más siempre, ya sea voluntariamente o por casualidad, para bien o perjuicio propio, buscando beneficio monetario o paz de conciencia. Aún más, ese servicio puede darse al más sublime de los ideales o a la más infame de las personas, por razones válidas o equivocadas, y a quien se le debe tanto como a quien no. Por eso, amigos míos, ya que todos le servimos en algo a alguien, les recomiendo interesarse en saber a quién y por qué, y en decidir hasta cuándo.

Diré también, a quienes se consideran mis enemigos, que ha sido enriquecedor tenerlos en mi vida. La existencia no puede ser sólo sonrisas y dulces melodías, tal como el día no está hecho completamente de auroras y ocasos… resultaría demasiado aburrido; pero más que eso, sería inútil. Tener enemigos es señal de haber tomado posiciones, de no haber estado a merced de la presión de otros, de haber desarrollado una mente independiente; y aunque no haya sido por las mejores razones o con resultados óptimos las decisiones propias representan siempre un logro. Por eso, enemigos míos, ya que es casi seguro que lean estas palabras, les agradezco estar demostrando que por lo menos traté de hacer algo con mi vida.

Diré por último, a quienes no conozco, que no me excuso por tenerlos fuera de mi vida. Las ocasiones no “se dan”, nosotros las creamos; el tiempo no es insuficiente, pero cada uno elige cómo usarlo; los caminos de las personas no los cruza el destino, sino que cada uno dirige sus pasos hacia donde mejor le parece. Por eso, seas quien seas, ya que aparte de ti no tienes a quién echarle la culpa ni a quién agradecerle por el resultado de tu vida, dale el mejor uso que puedas, sea lo que sea que eso signifique para ti. Y si algún día se te ocurre incluir a alguien nuevo en ella, mira… posiblemente yo siga aquí.

 

 

 

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